E.g., 06/28/2022
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Ampliar el reasentamiento y otras vías de protección para personas refugiadas centroamericanas puede ser un desafío, pero las y los formuladores de política de EE. UU., Canadá, así como otros actores deben hacerlo
 
Press Release
Tuesday, May 24, 2022

Ampliar el reasentamiento y otras vías de protección para personas refugiadas centroamericanas puede ser un desafío, pero las y los formuladores de política de EE. UU., Canadá, así como otros actores deben hacerlo

WASHINGTON — El éxodo de cientos de miles de personas centroamericanas de El Salvador, Guatemala y Honduras desde 2014 ha cambiado el rostro de la migración en toda la región. Muchas personas buscan protección por medio de sistemas de asilo cada vez más saturados tanto en Estados Unidos como en México. En este último, donde las personas centroamericanas constituyen una gran parte de las y los solicitantes, las solicitudes de asilo aumentaron 3,739 por ciento entre 2015 y 2021. En Estados Unidos, las personas centroamericanas representaron 44 por ciento de todas las solicitudes de asilo presentadas en tribunales de inmigración en el año fiscal 2021.

Mientras grandes números de personas solicitantes de asilo se desplazan por la región, las y los formuladores de políticas han comenzado a revisar el papel que podría desempeñar el reasentamiento de personas refugiadas para abordar estas necesidades de protección y abrazar la idea de un enfoque regional para la protección humanitaria para personas centroamericanas. En 2020, sólo alrededor de 550 refugiados de El Salvador, Guatemala y Honduras fueron reasentados por medio de programas facilitados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 

El informe del Migration Policy Institute que se publica hoy examina si el reasentamiento y otras vías humanitarias–como el procesamiento en el país y el patrocinio privado–podrían o deberían desempeñar un papel más importante para atender las necesidades de protección de Centroamérica y, de ser así, cómo podrían ampliarse esas vías.

“El reasentamiento y otras vías humanitarias tienen un papel claro que desempeñar para atender las necesidades de protección de las personas centroamericanas”, escriben las analistas de MPI Susan Fratzke y Andrea Tanco. “Si bien es poco probable que el reasentamiento sea una opción viable para la mayoría de las personas de la región que buscan seguridad, puede ser una herramienta valiosa, junto con los mecanismos de protección en el país y el desarrollo de capacidades de asilo, para brindar acceso a la protección a las personas que no pueden encontrar seguridad en su país de origen o en los países vecinos”.

De hecho, ya hay un enfoque creciente en la expansión del reasentamiento. La administración Biden elevó la cuota de reasentamiento para el año fiscal 2022 para América Latina y el Caribe a 15,000 lugares, el triple que el año anterior. Canadá también ha mostrado interés en expandir el reasentamiento de personas centroamericanas. Sin embargo, ampliar el reasentamiento será complicado, señala el informe, dados los datos limitados sobre las poblaciones de personas refugiadas con las que cuentan las redes de ONG locales que no siempre están familiarizadas con los requisitos de los programas de reasentamiento.

El informe también examina el uso del Acuerdo de Transferencia de Protección, mediante el cual un pequeño número de las personas en mayor riesgo son reubicadas a instalaciones en Costa Rica para esperar el procesamiento de su reasentamiento. Los altos costos del programa y los riesgos asociados con la transferencia de casos antes de que se investiguen por completo hacen que el acuerdo sea una opción solamente para los casos de mayor riesgo.

Para hacer frente a estos desafíos, el informe ofrece varias estrategias para los legisladores estadounidenses y canadienses y el ACNUR, que incluyen:

  • Desarrollar la capacidad de las ONG locales. La capacidad de las ONG para proteger a las personas cuyos casos han presentado para el procesamiento de reasentamiento es fundamental para la misión del programa de reasentamiento, pero también es un cuello de botella clave en el sistema de referencia y procesamiento. El financiamiento debe continuar dedicándose a apoyar el crecimiento de la red de ONG, incluyendo a nuevas ubicaciones dentro de los países centroamericanos, así como a garantizar que las ONG reciban capacitación de alta calidad sobre cómo preparar la documentación de los casos. 
  • Acortar los tiempos de procesamiento y atender los retrasos en el reasentamiento. Los largos tiempos de procesamiento son una barrera crucial para el reasentamiento de personas centroamericanas. Estados Unidos tiene uno de los tiempos de procesamiento más largos de cualquier país de reasentamiento, que las demoras relacionadas con la pandemia han exacerbado. El gobierno de los EE. UU. debe continuar dedicando recursos para identificar formas de optimizar y simplificar la evaluación del reasentamiento. 
  • Continuar ampliando otras vías humanitarias como el patrocinio privado de refugiados y la reunificación familiar. El programa de patrocinio privado que Estados Unidos planea lanzar podría desempeñar un papel valioso en el apoyo a los esfuerzos de identificación de personas refugiadas al permitir que grupos de diásporas y sociedad civil conectados con la región participen en la nominación de personas que puedan ser elegibles para el reasentamiento. Si bien las personas centroamericanas generalmente han estado menos representadas en el programa de patrocinio privado canadiense, la sociedad civil y la diáspora en Canadá podrían hacer un uso similar de ese programa para proporcionar una vía adicional a ese país. 

Puede leer el informe, Vías humanitarias para personas centroamericanas: Evaluando oportunidades para el futuro, aquí: www.migrationpolicy.org/research/vias-humanitarias-personas-centroamericanas.

Y en inglés aquí: www.migrationpolicy.org/research/humanitarian-pathways-central-americans

Este trabajo es el último del proyecto Iniciativa para la gestión de la migración regional de MPI.  El proyecto presenta un nuevo enfoque para gestionar la migración regional que se centra en cuatro pilares: sistemas de protección humanitaria efectivos, vías legales para poblaciones específicas, gestión de la migración profesionalizada e inversiones informadas en desarrollo y gobernanza en los países de origen, tránsito y recepción.