Reconstruyendo vidas en Guatemala: Entendiendo los perfiles de los migrantes retornados y los retos para su reintegración
IOM/Muse Mohammed
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Highlights
El perfil de los migrantes guatemaltecos que están siendo forzados a retornar a Guatemala ha mostrado señales de cambio. Este informe analiza las oportunidades para fortalecer los servicios de reintegración.
- En 2025 se deportó a más de 55 000 guatemaltecos, con un perfil cambiante: más hombres, repatriados de mayor edad, más hablantes de lenguas indígenas y una proporción cada vez mayor procedente de las Tierras Altas Occidentales rurales —que representaron el 50 % de los repatriados, frente al 34 % en 2024—.
- Las deportaciones afectan cada vez más a residentes de larga duración en EE. UU.: la proporción de personas deportadas tras haber permanecido entre cinco y nueve años en Estados Unidos aumentó durante los primeros nueve meses de 2025; el 61 % de los repatriados encuestados era la principal fuente de ingresos de su hogar, lo que subraya la urgencia de contar con apoyo para la reintegración.
- La mitad de los repatriados no tenía interés en volver a emigrar, y el 78 % de quienes se planteaban volver a emigrar afirmaron que se quedarían en Guatemala si hubiera empleo disponible. Sin embargo, el desajuste entre la oferta y la demanda de competencias, las reticencias de los empleadores y el acceso desigual a los servicios según la zona geográfica obstaculizan la reintegración económica.
- El Plan de Retorno a Guatemala ofrece un marco proactivo, pero el informe insta a una mayor coordinación interinstitucional, a la mejora de los sistemas de datos, a una colaboración más estrecha con el sector privado y las ONG, y a integrar el retorno y la reintegración en las estrategias nacionales de desarrollo y macroeconómicas.
Resumen ejecutivo
Aunque no sea algo nuevo, en los últimos años, el retorno migratorio en Guatemala ha venido ganando una mayor atención por parte de la esfera pública y de los formuladores de políticas. Asimismo, el perfil de los migrantes guatemaltecos que están siendo forzados a retornar al país ha mostrado señales de cambio. Entre las más de 55,000 personas que llegaron a Guatemala, luego de ser deportadas en 2025 (la mayoría de Estados Unidos y, en menor medida, de México), una proporción mayor que en 2024 correspondía a hombres, hablantes de lenguas indígenas, originarios del altiplano occidental guatemalteco y, con una edad ligeramente superior a la de los migrantes retornados del año anterior. Entre los guatemaltecos deportados desde Estados Unidos que participaron voluntariamente en una encuesta gubernamental, se observó que, la proporción de quienes habían permanecido menos de cinco años en el país disminuyó durante los primeros nueve meses del año, mientras que la proporción de quienes tenían un historial de residencia más prolongado (de cinco a nueve años) aumentó. Este cambio refleja probablemente el giro en la política migratoria de Estados Unidos hacia deportaciones desde el interior del país, en lugar de deportaciones de migrantes que cruzaron la frontera recientemente. Entre los encuestados guatemaltecos con mayor tiempo de residencia en Estados Unidos, era más probable que hablaran inglés y tuvieran familiares en el país, lo que hace que la perspectiva de restablecerse en Guatemala sea más compleja para algunos.
Estas tendencias plantean preguntas importantes para Guatemala. En años recientes, el Gobierno ha tomado medidas para fortalecer el apoyo a la recepción y la reintegración de los migrantes retornados, a fin de capitalizar sus habilidades y aspiraciones, lo que culminó con el lanzamiento del Plan Retorno al Hogar en 2025. Este marco es significativo por su enfoque proactivo en la gestión del proceso de retorno y reintegración, su énfasis en la coordinación institucional y la intervención temprana, y sus esfuerzos por anticipar cambios en los patrones migratorios. Por ejemplo, en lo que respecta a la asistencia inmediata a los retornados tras su llegada, el Plan ha consolidado los servicios del Gobierno y de las organizaciones socias en un Centro de Atención y Registro (CAR) en Ciudad de Guatemala y, al mismo tiempo, los refiere a asistencia adicional en las comunidades donde los migrantes retornados se establecen.
Este informe —resultado de un estudio de métodos mixtos llevado a cabo por investigadores del Migration Policy Institute (MPI) en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)— analiza cómo están evolucionando los perfiles y las necesidades de los migrantes retornados, y qué significan estos cambios para el sistema de recepción y reintegración de Guatemala. A partir de datos administrativos, una encuesta voluntaria a más de 12,000 casos de migrantes retornados, 22 grupos focales con retornados y líderes del sector privado, y de una docena de entrevistas con representantes del Gobierno y de la sociedad civil en Guatemala y Estados Unidos, la investigación revela un sistema que está en un punto de inflexión. Debido a que la recolección de datos de este informe ocurrió al mismo tiempo que la puesta en marcha del Plan Retorno al Hogar, este análisis no debe ser tomado como una evaluación de su efectividad, sino como una muestra de los retos, que están en constante evolución, a los que se enfrenta.
Cuadro 1. Terminología del retorno
A menos de que se específique lo contrario, este informe usa el término “retornados” para describir a aquellos individuos que fueron retornados (es decir, deportados) a Guatemala forzosamente por las autoridades migratorias de Estados Unidos o México. No fueron incluidos en las fuentes de datos de este análisis aquellos individuos que regresaron de manera voluntaria sin haber pasado por procedimientos de deportación, o aquellos que recibieron el beneficio de “la salida voluntaria” y que organizaron su propio retorno en un vuelo comercial.
Los hallazgos de los grupos focales y las entrevistas apuntan a una serie de problemas interconectados antes, durante y después del retorno, que, de abordarse, podrían conducir a resultados de reintegración más exitosos. Por ejemplo, los consulados guatemaltecos en Estados Unidos reportaron una creciente demanda de servicios relacionados con la protección familiar y patrimonial; sin embargo, muchos inmigrantes recurren con mayor frecuencia a organizaciones de asistencia legal y a grupos comunitarios que a los servicios oficiales. Esto refleja dos retos diferenciados: una capacidad consular desigual para atender la mayor demanda de servicios, y una percepción de escasa confianza en las instituciones gubernamentales entre algunos guatemaltecos. La mayoría de los migrantes retornados encuestados entre enero y septiembre de 2025, llegaron a Guatemala solos, con frecuencia con sus familiares aún en Estados Unidos. Algunos de ellos enfrentaban inseguridad económica derivada de deudas migratorias pendientes y la pérdida de pertenencias; lo que ilustra la diversidad de necesidades de apoyo inmediato dentro de esta población.
Aun así, muchos migrantes retornados ven su futuro en Guatemala. La mitad de los encuestados no tenía interés en volver a emigrar; y entre el 31 por ciento que sí lo consideraba, la mayoría afirmó que permanecería en Guatemala si contara con oportunidades laborales. Los migrantes retornados expresaron un marcado interés en el empleo formal, el emprendimiento y la certificación de habilidades para validar la experiencia laboral adquirida en el exterior; aspiraciones que señalan el valor potencial que pueden aportar a las comunidades guatemaltecas. Sin embargo, la reintegración es un proceso prolongado y entre los retos identificados figuran: el escaso conocimiento de los programas disponibles; las barreras geográficas (por ejemplo, la disponibilidad desigual de servicios y empleos en áreas rurales); las brechas entre la experiencia laboral adquirida en Estados Unidos y las demandas de los mercados laborales locales; la reticencia de algunos empleadores a contratar migrantes retornados; y la disparidad salarial entre Estados Unidos y Guatemala, que lleva a algunos a ver el emprendimiento como opción más viable—aunque frecuentemente sin contar con el capital semilla adecuado ni el apoyo empresarial necesario.
"Aun así, muchos migrantes retornados ven su futuro en Guatemala."
Abordar estos retos y consolidar programas de reintegración exitosos será esencial, en la medida en que el perfil de los migrantes retornados ha comenzado a cambiar y puede continuar haciéndolo. Los guatemaltecos que han vivido durante décadas en Estados Unidos y carecen de redes de apoyo en Guatemala pueden tener necesidades de reintegración más intensivas que las de las poblaciones retornadas anteriores, pero también traen consigo habilidades, experiencia laboral y aspiraciones emprendedoras que, con el apoyo adecuado, pueden fortalecer las economías locales.
Para hacer frente a estos retos y fortalecer el Plan Retorno al Hogar, el gobierno guatemalteco y sus socios podrían considerar:
- Fortalecer la gobernanza y coordinación institucional. A medida que evolucionan los perfiles de los migrantes retornados, la coordinación entre instituciones será tan importante como contar con programas sólidos para llegar a quienes necesitan apoyo. La Autoridad Migratoria Nacional, presidida por la vicepresidenta, ofrece un mecanismo de alto nivel para la coordinación interagencial en temas migratorios y podría fortalecerse aún más para garantizar que los servicios de pre-retorno, recepción y reintegración operen como un proceso continuo de apoyo. Ello requeriría de una coordinación más sistémica entre los ministerios y las agencias responsables del trabajo, el bienestar social, las finanzas públicas, el desarrollo regional y los asuntos exteriores, contribuyendo a que la reintegración se refleje no solo en las discusiones de política migratoria, sino también en la provisión de servicios para las comunidades de retorno.
- Aprovechar los datos y mejorar su recolección para sustentar una respuesta de gobierno integral. Las herramientas de recolección de datos de Guatemala —incluida la encuesta voluntaria que proporcionó información para este estudio— pueden fortalecerse, y aprovecharse de manera más estratégica para vincular la gobernanza migratoria con áreas de política como el bienestar social, el trabajo y la planeación del desarrollo regional. Esto podría incluir: perfeccionar la encuesta existente a retornados para recopilar información sobre temas adicionales; mapear la demanda laboral local por sector productivo para identificar oportunidades de empleo; y desarrollar sistemas de datos interoperables que permitan identificar las necesidades de los migrantes retornados y conectarlos con los servicios apropiados.
- Generar confianza y potenciar el impacto programático mediante alianzas. Muchos migrantes guatemaltecos depositan mayor confianza en organizaciones comunitarias, religiosas y no gubernamentales que en las instituciones gubernamentales. Por tanto, junto con el fortalecimiento de su propia infraestructura institucional, el gobierno de Guatemala podría profundizar las alianzas con organizaciones que ya funcionan como primer punto de contacto para migrantes en el exterior y para retornados recientes, como vía para alcanzar segmentos adicionales de esta población y ampliar el impacto de sus programas.
- Profundizar la articulación con el sector privado y las economías locales. Es probable que los migrantes retornados contribuyan en mayor medida a la economía, si los esfuerzos de reintegración se vinculan más estrechamente con las estrategias nacionales de inversión y productividad. Del mismo modo, conectar la programación de reintegración con proyectos de infraestructuras, planes de inversión sectorial e iniciativas de desarrollo de cadenas de valor que generen nuevos empleos —particularmente en regiones con altos volúmenes de retorno como los altiplanos occidentales— podría conducir a resultados más exitosos.
- Incorporar el retorno y la reintegración en las estrategias nacionales de desarrollo y de macroeconomía. Las políticas de retorno y reintegración se articulan cada vez más con consideraciones macroeconómicas y de desarrollo más amplias. Por ejemplo, algunos retornados contribuían previamente al consumo de los hogares a través de las remesas, y un incremento sostenido de los retornos podría tener un impacto significativo sobre las economías locales. Integrar las dinámicas del retorno en la planificación del desarrollo nacional permitiría a Guatemala anticipar de mejor los choques económicos, alinear recursos y garantizar que el retorno y la reintegración formen parte de una estrategia de desarrollo más amplia.
Apoyar la reinserción exitosa de los migrantes retornados en Guatemala es fundamental para su capacidad de construir un futuro en el país y maximizar sus contribuciones a las comunidades locales. Sobre la base del Plan Retorno al Hogar, Guatemala tiene la oportunidad de acompañar este proceso y, potencialmente, convertirse en un referente para otros países que se enfrentan a dinámicas similares. La inversión sostenida en la recolección de datos sobre perfiles de los migrantes retornados, necesidades emergentes y resultados programáticos será esencial para dar respuesta tanto a las tendencias migratorias actuales como a las futuras.
1. Introducción
Guatemala ha recibido desde hace décadas a migrantes forzados a retornar desde otros países, pero este flujo ha entrado en un periodo de cambio acelerado. Desde 2025, las cambiantes políticas migratorias de Estados Unidos han apuntado a incrementar las deportaciones. A medida que las llegadas en la frontera caían a niveles históricamente bajos, la atención se desplazó hacia operaciones de control migratorio en el interior del país, cuya implementación a gran escala demanda mayores recursos y coordinación logística. Junto con inmigrantes no autorizados de otras nacionalidades, los guatemaltecos —que representan el 10 por ciento de todos los inmigrantes no autorizados que viven en Estados Unidos1— enfrentan una probabilidad creciente de ser deportados.
Alrededor de 55,000 guatemaltecos fueron deportados a Guatemala por Estados Unidos y México en 2025: la cifra anual más baja en más de una década2, exceptuando 2020, cuando la pandemia de COVID-19 limitó las deportaciones a 46,000 deportaciones3. Sin embargo, a partir de abril de 2025, las deportaciones de Estados Unidos hacia Guatemala comenzaron a incrementarse gradualmente, y para septiembre de 2025 ya habían superado las cifras mensuales de 20244. Adicionalmente, a mediados de 2025, el Congreso aprobó $170 mil millones a lo largo de cuatro años para ampliar el control migratorio —incluidos $75 mil millones destinados al control migratorio en el interior del país— , lo que podría incrementar las deportaciones en los años venideros.
En comparación con años anteriores, cuando la mayoría de las deportaciones correspondían a migrantes que habían llegado recientemente a la frontera entre Estados Unidos y México, el mayor énfasis en las deportaciones desde el interior de los EE. EE. UU. está modificando el perfil de los inmigrantes afectados, muchos de los cuales tienen vínculos más profundos dentro de las comunidades estadounidenses. Por ejemplo, de los estimados 1,4 millones de inmigrantes guatemaltecos no autorizados que residían en Estados Unidos en 2023, el 60 por ciento había vivido en el país por más de diez años, el 33 por ciento convivía con al menos un hijo con ciudadanía estadounidense, y el 19 por ciento estaba casado con un ciudadano estadounidense o un residente permanente legal5. De ser deportados, estos individuos podrían tener necesidades distintas a la de migrantes deportados tras una estadía más corta en Estados Unidos, como asistencia para la reunificación familiar, apoyo en salud mental y orientación para acceder a las diferentes instituciones gubernamentales en Guatemala6.
Al mismo tiempo, las habilidades y experiencias que muchos inmigrantes guatemaltecos no autorizados obtuvieron en Estados Unidos7 podrían abrirles oportunidades laborales tras su retorno y beneficiar a las comunidades en las que se establezcan. Aprovechar este potencial requiere una estrecha coordinación entre los actores del sector laboral, educativo y privado. Según los tipos de empleos que los migrantes desempeñaban en Estados Unidos y los disponibles en Guatemala, la reintegración al mercado laboral podría ser más o menos fluido.
"Recibir y reintegrar migrantes retornados que vivieron en el exterior por períodos más prolongados y mantienen vínculos familiares en Estados Unidos plantea nuevos retos."
Estas tendencias tienen implicaciones no solo para la reintegración individual de los migrantes, sino también para la forma en que el gobierno guatemalteco implementa los servicios de recepción y reintegración en el marco del Plan de Retorno al Hogar (véase el Cuadro 2). En años recientes, el Gobierno ha dado pasos significativos y proactivos para anticipar los cambios en los patrones migratorios y fortalecer su sistema de recepción y de reintegración. Por ejemplo, ha mejorado la coordinación interinstitucional a través de la Autoridad Migratoria Nacional, un mecanismo de alto nivel presidido por la vicepresidenta; ha actualizado sus protocolos de recepción; y ha ampliado el alcance geográfico de los servicios de reintegración mediante la creación de oficinas municipales. Sin embargo, recibir y reintegrar migrantes retornados que vivieron en el exterior por períodos más prolongados y mantienen vínculos familiares en Estados Unidos plantea nuevos retos, lo que sugiere la necesidad de realizar ajustes en todas las fases del sistema para mejorar la coordinación institucional y garantizar resultados exitosos de reintegración.
Cuadro 2. Plan Retorno al Hogar de Guatemala
Lanzado en febrero de 2025, el Plan Retorno al Hogar de Guatemala, es un marco interinstitucional liderado por el Gobierno, que fue diseñado para fortalecer el apoyo a la recepción y reintegración de los migrantes retornados, en anticipación a las cambiantes dinámicas migratorias. Bajo la conducción del Instituto Guatemalteco de Migración, el plan se estructura en tres fases:
- Cerca de ti: difusión previa al retorno y colaboración consular;
- Regreso digno: registro, documentación y asistencia inmediata a la llegada; y
- Nuevas oportunidades: referimiento a empleos, capacitación y servicios de reintegración.
Los guatemaltecos deportados por vía aérea llegan y son procesados en el centro de recepción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Guatemala. Quienes son deportados por vía terrestre son procesados en el centro de recepción ubicado en las cercanías de la ciudad de Tecún Umán, en la frontera entre México y Guatemala.
Una de las características más notables del plan es la creación del Centro de Atención y Registro de Personas Guatemaltecas Migrantes Retornadas (CAR), ubicado en la Ciudad de Guatemala (distinto del centro de recepción en el aeropuerto). Este reúne a más de 20 instituciones gubernamentales, organizaciones internacionales y actores del sector privado para prestar servicios coordinados. Los migrantes retornados pueden solicitar derivación a servicios de reintegración a largo plazo en el departamento o la municipalidad donde residirán. Solo migrantes retornados por vía aérea a Ciudad de Guatemala tienen acceso a los servicios del CAR. No obstante, aquellos que fueron deportados por tierra y quienes optan por no utilizar los servicios del CAR en el momento de su llegada, pueden acceder a servicios similares de forma remota a través de un centro de atención telefónica operado por el Gobierno.
Fuente: Gobierno de Guatemala, Plan Retorno al Hogar (Ciudad de Guatemala: Gobierno de Guatemala, 2025).
Las implicaciones de apoyar la reintegración exitosa de migrantes retornados son significativas, no solo por el tamaño y las características cambiantes de esta población, sino también porque un incremento sostenido de las deportaciones puede afectar a Guatemala de otras maneras. Las remesas de los migrantes son un motor del poder adquisitivo y del crecimiento económico del país, y representaron alrededor del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala en 20258. Una reducción en las remesas podría afectar negativamente a los hogares que dependen de este ingreso, generar contracciones económica y agudizar los retos ya existentes en el mercado laboral de un país donde el 66 por ciento del empleo es informal y el 14 por ciento de los trabajadores está subempleado9.
Este informe del Migration Policy Institute (MPI), basado en un estudio de métodos mixtos en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Guatemala, analiza el perfil sociodemográfico de los guatemaltecos deportados a Guatemala en el 2025. El informe destaca los retos clave que enfrentan los migrantes retornados antes de ser deportados, a su llegada a Guatemala y durante el proceso de reintegración meses después de su retorno. Concluye con una serie de consideraciones que podrían ayudar al gobierno de Guatemala a mejorar sus servicios de reintegración, incluido el Plan de Retorno al Hogar, y a fortalecer los esfuerzos paralelos de las organizaciones no gubernamentales y del sector privado.
Cuadro 3. Metodología y datos del estudio
En colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Guatemala, los investigadores del Migration Policy Institute (MPI) emplearon un enfoque de métodos mixtos para estudiar los cambios en el perfil sociodemográfico de los migrantes retornados guatemaltecos, así como sus experiencias de reintegración en 2025. Los investigadores analizaron un conjunto de datos de más de 12,000 casos de adultos retornados, que participaron voluntariamente en una encuesta administrada por el Instituto Guatemalteco de Migración entre enero y septiembre de 2025. (Nota: Es posible que algunos individuos deportados más de una vez durante este período hayan sido encuestados en varias ocasiones.) Estos casos constituyen un subconjunto no-probabilístico y no representativo de los 55,000 casos de retornados deportados desde Estados Unidos y México en 2025. Por lo tanto, si bien estos datos ofrecen los hallazgos más precisos y las características y experiencias de los migrantes retornados guatemaltecos, sus resultados no pueden ser generalizables al conjunto de la población retornada.
Para complementar los datos de la encuesta, los investigadores del MPI analizaron evidencia cualitativa proveniente de 20 grupos focales, facilitados por la OIM, en agosto y septiembre de 2025 con 156 adultos migrantes retornados de 10 de los departamentos de Guatemala. Aunque el equipo de investigación promovió la participación de adultos que habían retornado al país en 2025, un número indeterminado de participantes puede haber retornado en años anteriores. Por lo tanto, las experiencias de los participantes de los grupos focales deben interpretarse como indicativas de las condiciones generales que han enfrentado los migrantes retornados en años recientes, y no como un reflejo en específico del acceso a los servicios introducidos en 2025.
Finalmente, los investigadores del MPI analizaron datos cualitativos adicionales recopilados por ellos y por expertos de la OIM con actores del Gobierno y de la comunidad en agosto y septiembre de 2025. Esto incluyó 31 entrevistas semiestructuradas con representantes del gobierno local y líderes de organizaciones comunitarias y de inmigrantes en Guatemala; cinco entrevistas con representantes de la embajada y la red consular de Guatemala en Estados Unidos; y dos grupos focales con actores del sector privado en Ciudad de Guatemala y Washington D.C. Estas entrevistas se centraron en las necesidades de servicios de los inmigrantes, las limitaciones de la capacidad institucional y la implementación del Plan Retorno al Hogar. Los grupos focales con el sector privado tuvieron como objetivo conocer las perspectivas de los participantes sobre las oportunidades y los retos que implica la reintegración de retornados al mercado laboral guatemalteco.
2. La evolución del perfil de los migrantes guatemaltecos retornados
El perfil sociodemográfico de los retornados guatemaltecos registró cambios moderados en 2025. En comparación con 2024, era más probable que los retornados en 2025 fueran hombres y que hubieran sido deportados desde Estados Unidos en lugar de desde México (véase la Tabla 1). Su edad mediana también se incrementó de 26 a 29 años de edad y una mayor parte se identificaba con las comunidades lingüísticas de K’iche’ y Mam.
Tabla 1. Características sociodemográficas de los migrantes guatemaltecos retornados en 2024 y 2025
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2024 |
2025 |
|---|---|---|
| Total de deportaciones |
76,768 |
55,181 |
| País de salida | ||
|
Estados Unidos |
80% |
88% |
|
México |
20% |
12% |
| Sexo | ||
|
Hombres |
73% |
88% |
|
Mujeres |
27% |
12% |
| Grupo demográfico | ||
|
Adulto |
89% |
97% |
|
Menor acompañado |
8% |
2% |
|
Menor no acompañado |
3% |
1% |
| Edad | ||
|
Edad promedio |
26 |
29 |
| Comunidad lingüística | ||
|
Español |
65% |
59% |
|
K’iche’ |
7% |
11% |
|
Mam |
5% |
11% |
|
Q’eqchi’ |
5% |
6% |
|
Q’anjob’al |
2% |
3% |
|
Todas las otras |
16% |
10% |
Una proporción mayor de los retornados que llegaron a Guatemala en el 2025 era originaria del altiplano occidental guatemalteco, una región predominantemente rural con alta concentración de población indígena que ha sido una de las principales zonas de origen migrante por décadas. Específicamente, los departamentos de Huehuetenango, San Marcos, Quiché y Quetzaltenango, ubicados en el altiplano occidental, concentraron el 50 por ciento de los retornados en 2025, frente al 34 por ciento en 2024 (véase la Tabla 2). A nivel municipal, era más probable que los retornados provinieran de comunidades rurales a las afueras de la Ciudad de Guatemala. Solo el 3 por ciento reportó a Ciudad de Guatemala como su municipio de origen en 2025, frente al 6 por ciento en 2024. Al mismo tiempo, la proporción de retornados originarios de Joyabaj en Quiché y Concepción Tutuapa y Malacatán, en San Marcos, se duplicó en ambos casos, pasando del 1 por ciento en 2024 al 2 por ciento en 2025.
Tabla 2. Principales departamentos y municipios de origen de los migrantes guatemaltecos retornados en 2024 y 2025
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2024 |
2025 |
|---|---|---|
| Total de deportaciones |
76,768 |
55,181 |
| Principales departamentos | ||
|
Huehuetenango |
11% |
19% |
|
San Marcos |
10% |
14% |
|
Quiché |
7% |
10% |
|
Quetzaltenango |
6% |
7% |
|
Guatemala |
9% |
6% |
|
Todos los otros |
56% |
44% |
| Principales municipios | ||
|
Guatemala, Guatemala |
6% |
3% |
|
Joyabaj, Quiché |
1% |
2% |
|
Concepción Tutuapa, San Marcos |
1% |
2% |
|
Malacatán, San Marcos |
1% |
2% |
|
Tajumulco, San Marcos |
1% |
1% |
|
Tacaná, San Marcos |
1% |
1% |
|
Momostenango, Totonicapán |
1% |
1% |
|
San Mateo Ixtatán, Huehuetenango |
1% |
1% |
|
Cuilco, Huehuetenango |
1% |
1% |
|
Totonicapán, Totonicapán |
1% |
1% |
|
Todos los otros |
87% |
84% |
Dados los estrechos vínculos de los retornados con las comunidades rurales e indígenas, estos datos apuntan a que hay una creciente necesidad de servicios de reintegración dirigidos a población indígena en búsqueda de apoyo y oportunidades laborales tanto en sus comunidades de origen como en el área metropolitana de la Ciudad de Guatemala. Al mismo tiempo, el incremento en las deportaciones de migrantes originarios del altiplano occidental es significativo, en tanto podría generar choques económicos en una región que se ha vuelto altamente dependiente de un flujo constante de remesas10.
A. ¿Cuánto tiempo llevan en el extranjero los migrantes retornados?
Entre el subgrupo de retornados que llegaron a Guatemala entre enero y septiembre de 2025 y que accedieron voluntariamente a ser entrevistados por el Instituto Guatemalteco de Migración (véase el Cuadro 3), la gran mayoría provenía de Estados Unidos11. Aproximadamente el 45 por ciento había vivido en Estados Unidos menos de cinco años, el 30 por ciento entre cinco y nueve años, y el 25 por ciento restante diez años o más (véase la Figura 1). Los retornados que pasaron más tiempo en Estados Unidos tenían una edad mediana mayor, lo que indica que habían transcurrido gran parte de su vida adulta fuera de Guatemala.
Figura 1. Tiempo de residencia en Estados Unidos y edad mediana de los retornados guatemaltecos encuestados, enero-septiembre de 2025
Cabe destacar que la distribución del tiempo de residencia en Estados Unidos entre los encuestados varió a lo largo de los nueve meses. La proporción de migrantes retornados que había residido menos de cinco años en Estados Unidos se redujo del 50 por ciento en enero al 43 por ciento en septiembre, mientras que la proporción de quienes habían residido entre cinco y nueve años aumentó del 22 al 30 por ciento (véase la Figura 2). Aunque con variaciones mes a mes, la proporción combinada de migrantes retornados que había residido diez o más años en Estados Unidos disminuyó ligeramente del 29 por ciento en enero al 27 por ciento en septiembre de 2025. La encuesta no incluyó preguntas sobre las condiciones de vida de los retornados en Estados Unidos ni sobre sus experiencias durante su detención –información que podría ser útil recopilar si la encuesta se perfecciona en el futuro.
Figura 2. Tiempo de residencia en Estados Unidos de los retornados guatemaltecos encuestados, mes a mes, enero-septiembre de 2025
B. ¿Qué habilidades traen consigo los migrantes retornados?
Entre los retornados encuestados que llegaron desde Estados Unidos y México entre enero y septiembre de 2025, la mayoría (el 94 por ciento) reportó poder hablar, leer y escribir en español. Su nivel de dominio del inglés era significativamente menor: el 11 por ciento reportó poder hablar y escribir en inglés, el 10 por ciento dijo que podía hablar pero no escribir, y el 22 por ciento dijo que entendía cuando alguien les hablaba en inglés. De estas dos primeras categorías (quienes podían hablar y/o escribir), casi la mitad describió su nivel de dominio como básico. El 56 por ciento restante dijo que no podía hablar, escribir, ni entender el inglés hablado; este porcentaje era considerablemente mayor entre las mujeres retornadas (74 por ciento) que entre los hombres (54 por ciento).
En general, los retornados describieron bajos niveles de escolaridad y habilidades tecnológicas. Poco más de un cuarto (27 por ciento) de los encuestados reportó haber completado menos que la educación escolar primaria, el 51 por ciento dijo que la primaria era su nivel más alto de escolaridad, el 10 por ciento contaba con un diploma de bachillerato, y el nueve por ciento tenía un título universitario o técnico. Solo el 36 por ciento dijo saber usar un computador.
A pesar de su menor dominio del inglés, las mujeres retornadas reportaron niveles de escolaridad y habilidades informáticas ligeramente superiores a las de los hombres: el 16 por ciento contaban con título de bachillerato, frente al 10 por ciento de los hombres, y el 46 por ciento de las mujeres dijo saber utilizar un computador frente al 35 por ciento de los hombres.
Estos datos resaltan características de los retornados que los programas de reintegración deberían considerar, tanto para aprovechar las habilidades individuales como para abordar los retos que obstaculizan resultados exitosos. Por ejemplo, identificar a retornados con alto dominio del inglés, poco después de su llegada, y conectarlos con oportunidades laborales que aprovechen esas habilidades —como el sector turístico y de hotelería— podría mejorar su reintegración económica. Un enfoque similar, que vincule a los migrantes retornados con empleos acordes a su nivel de escolaridad y habilidades informáticas, también podría beneficiarlos a ellos y a la economía local. Sin embargo, estos enfoques dependen en cierta medida de la correspondencia entre las habilidades de los retornados y las necesidades del mercado laboral local, y pueden resultar más difíciles de implementar en comunidades rurales y semi urbanas donde las opciones de empleo son limitadas12.
C. ¿Cuáles son las experiencias laborales de los migrantes retornados y sus intenciones?
Encontrar empleo lo antes posible fue una de las principales prioridades de los migrantes retornados encuestados. Esto es consistente con las razones que la mayoría reportó para haber salido de Guatemala en primer lugar: buscar una mejor vida y la falta de oportunidades laborales. Entre los retornados que llegaron entre enero y septiembre de 2025, el 61 por ciento reportó ser el principal sostén económico de su hogar, lo que apunta a una necesidad urgente de encontrar trabajo para seguir sosteniendo al hogar que dejaron atrás y/o al que se reincorporaron en Guatemala.
"Entre los retornados que llegaron entre enero y septiembre de 2025, el 61 por ciento reportó ser el principal sostén económico de su hogar."
La ocupación más común de los retornados antes de migrar a Estados Unidos o a México fue el trabajo de tiempo completo en actividades agropecuarias (30 por ciento). En todas las ocupaciones, el 71 por ciento reportó que sus ingresos previos a la emigración eran insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas, y el 77 por ciento indicó ganar por debajo del salario mínimo de 2025—entre 2,000 y 3,000 quetzales (aproximadamente USD 260–390)13. Estos datos ilustran el porqué, para muchos, la migración funcionó como estrategia de acceso a empleos mejor remunerados y más estables.
Durante su estadía en el exterior, principalmente en Estados Unidos, la mayoría de los hombres retornados (55 por ciento) trabajó en empleos relacionados con la construcción (por ejemplo, carpintería, techado, electricidad), mientras que los empleos más frecuentes entre las mujeres fueron en restaurantes (19 por ciento) y otros empleos en el sector de servicios (18 por ciento). De regreso en Guatemala, los migrantes retornados expresaron interés, principalmente, en encontrar oportunidades de empleo formal (34 por ciento), establecer su propio negocio (11 por ciento) o trabajar en actividades agrícolas informales (10 por ciento). El menor interés en el trabajo agrícola, en comparación con otras opciones, es significativo, dado que casi un tercio trabajaba en la agricultura antes de emigrar, lo que sugiere que algunos buscan un futuro económico distinto para sí mismos.
Más de tres cuartas partes (78 por ciento) de los retornados encuestados manifestaron interés en obtener una certificación o diploma que acredite las habilidades adquiridas en el exterior. Además, el 43 por ciento expresó interés en participar en cursos de capacitación laboral como los que ofrece el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP). Al pedirles ejemplos de los tipos de cursos de su interés, los hombres expresaron particularmente cursos de mecánica automotriz y de maquinaria, mientras que las mujeres tendieron a mencionar cosmetología y otros cursos relacionados con el área de belleza. Sin embargo, estos temas no eran parte del catálogo de cursos del INTECAP de 2025, lo que evidencia una brecha entre los intereses profesionales de los retornados y la oferta de capacitación disponible.
Además de ser un elemento clave para la reintegración, encontrar empleo era determinante para si los retornados se veían quedándose en Guatemala o emigrando de nuevo. La mitad de los encuestados manifestó no querer volver a emigrar. Y entre el 31 por ciento que expresó interés en hacerlo, el 78 por ciento dijo que consideraría permanecer en Guatemala si contara con nuevas oportunidades de empleo. Cuando se les preguntó específicamente si se trasladarían por razones laborales, el 74 por ciento dijo estar dispuesto a reubicarse dentro de Guatemala, y una proporción aún mayor (84 por ciento) consideraría trasladarse a otro país a través de vías legales de trabajo. Estas respuestas subrayan la centralidad de las oportunidades en la forma en que los retornados conciben y planifican su futuro.
D. ¿Cómo varían las características de los migrantes retornados según el tiempo de residencia en el exterior?
Analizando específicamente a los retornados guatemaltecos encuestados que regresaron desde Estados Unidos, la duración de su residencia en ese país estuvo asociada con distintas habilidades y características, tanto de maneras esperadas como inesperadas. Quienes residieron más tiempo en Estados Unidos tenían una mayor probabilidad de reportar dominio del inglés hablado y escrito, y de tener familiares en el país (véase la Figura 3). También reportaron menos deudas pendientes de su trayecto migratorio que quienes habían migrado más recientemente y residido menos de cinco años en Estados Unidos. Estos patrones sugieren una integración social y económica más profunda de estos inmigrantes de larga residencia en las comunidades estadounidenses, lo que puede complejizar su proceso de retorno y, al mismo tiempo, significa que algunos regresen con expectativas laborales y salariales que serán difíciles de satisfacer en Guatemala.
Figura 3. Características seleccionadas de los retornados guatemaltecos encuestados, según años de residencia en Estados Unidos, enero-septiembre de 2025
El tiempo de residencia en Estados Unidos no estuvo asociado con diferencias en otras habilidades y características. Independientemente de los años resididos en el exterior, los retornados encuestados presentaron niveles similares de habilidades informáticas, de probabilidades de haber retornado solos, y, de tener interés en migrar de nuevo en el futuro.
El número de años que los migrantes retornados residieron en Estados Unidos no pareció incidir en el tipo de ocupaciones desempeñadas. Independientemente de si los retornados residieron menos de cinco años o veinte o más en el extranjero, el 55 por ciento reportó haber trabajado en empleos de construcción en Estados Unidos. El número de respuestas de las mujeres encuestadas en este conjunto de datos es más reducido, lo que dificulta la comparación entre períodos, pero en términos generales, las mujeres retornadas se desempeñaron principalmente en el sector de servicios, y la proporción que reportó este tipo de trabajo incrementó ligeramente con tiempo de residencia (18 por ciento de aquellas entre quienes vivieron en Estados Unidos menos de cinco años frente al 20 por ciento entre quienes residieron 20 años o más). Esto sugiere que las oportunidades laborales de los retornados en Estados Unidos estaban circunscritas a un conjunto relativamente estrecho de empleos de baja cualificación, ya sea debido a sus perfiles de habilidades, sus redes, u otros factores estructurales –entre ellos, una mayor fiscalización del cumplimiento de requisitos de estatus legal en empleos de cualificación media y alta.
Los migrantes retornados podrían buscar empleo en Guatemala en el mismo sector en el que se desempeñaron en el exterior, o en uno afín. Sin embargo, sus experiencias en Estados Unidos pueden haberle generado expectativas – en materia de salarios y condiciones laborales—que no necesariamente coincidirán con las mismas industrias en Guatemala. Estas dinámicas tienen implicaciones directas para las políticas de reintegración, en particular en lo que respecta a la demanda de apoyo para la inserción laboral, la movilidad interna y los servicios diferenciados según el tiempo de residencia en el exterior.
3. Experiencias, necesidades y retos para los migrantes retornados
Las tres etapas operacionales del Plan Retorno al Hogar —pre-retorno, recepción y reintegración— representan las fases de la trayectoria del retorno en las que los individuos pueden enfrentar retos en evolución y distintos tipos de necesidades. Esta sección examina cada una de estas etapas, a partir de los hallazgos de diversas fuentes de datos cualitativos y cuantitativos utilizadas en este estudio. La subsección sobre la fase del pre-retorno, por ejemplo, recoge hallazgos comunes entre las entrevistas con representantes del consulado y la embajada de Guatemala en Estados Unidos, así como de los grupos focales con retornados guatemaltecos. Las subsecciones sobre recepción y reintegración se basan en percepciones derivadas de la encuesta de migrantes retornados de 2025, de entrevistas con actores del gobierno guatemalteco y de la comunidad, de grupos focales con líderes del sector privado guatemalteco y de fuentes secundarias relevantes.
A. Pre-retorno: los consulados en la primera línea de la reintegración
El proceso de recepción y reintegración comienza en Estados Unidos o en México, mucho antes de que los migrantes retornados lleguen a Guatemala. Ante el incremento de las operaciones de control migratorio en comunidades a lo largo de Estados Unidos, en las entrevistas, los representantes consulares describieron en entrevistas que hay una demanda creciente entre inmigrantes guatemaltecos por servicios relacionados a la protección del patrimonio y de los familiares; tales como ayudas para solicitar la ciudadanía guatemalteca para hijos nacidos en Estados Unidos, poderes notariales para transferir bienes o custodia de los hijos en caso de necesitarlo, e información sobre los bienes del hogar y las leyes tributarias en Guatemala14. Al mismo tiempo, los consulados indicaron observar un modesto incremento de inmigrantes—incluidos algunos que no enfrentaban procedimientos de deportación o detención—que solicitaban información sobre los retornos voluntarios.
Respuestas consulares a las necesidades de los inmigrantes
La escala y consistencia de las respuestas consulares varían según la capacidad del personal, las dinámicas locales de aplicación de leyes y las distintas interpretaciones de los mandatos consulares bajo el Plan Retorno al Hogar. Sin embargo, en términos generales, los representantes de los consulados guatemaltecos describieron un crecimiento del alcance y de los esfuerzos de comunicación para difundir información sobre los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos y sobre las oportunidades de reintegración disponibles en Guatemala, incluyendo a través de consulados móviles, plataformas digitales y colaboraciones con organizaciones religiosas y comunitarias15.
Si bien los consulados no ofrecen asistencia legal, algunos reportaron haber referido a los inmigrantes a organizaciones de asistencia jurídica y/o abogados que atendían en persona, por teléfono o por correo electrónico16 para satisfacer las crecientes demandas. Se indicó que estos abogados realizaban evaluaciones legales para determinar si inmigrantes no autorizados podían ser elegibles para ajustar su estatus y permanecer en Estados Unidos, y que también redactaban poderes notariales. Los representantes consulares mencionaron, asimismo, que se realizaban esfuerzos para proteger el derecho al debido proceso durante los procedimientos de deportación y para apoyar la reunificación familiar, reuniendo a los hijos con sus padres deportados cuando era necesario.
El perfil cambiante de los retornados genera nuevas demandas de coordinación entre los consulados y las instituciones guatemaltecas, particularmente con el Instituto Guatemalteco de Migración. Los retos de coordinación y la falta de claridad en los roles institucionales pueden terminar por limitar la capacidad de los consulados para brindar el apoyo necesario. El mandato de los representantes consulares contempla proveer información general sobre los procedimientos de deportación y los programas de reintegración, como los programas de certificación de habilidades del INTECAP17. Sin embargo, dado que las instrucciones del Ministerio de Relaciones Exteriores son de carácter amplio, los funcionarios reportaron variaciones considerables en el alcance y nivel de detalle de la información proporcionada sobre los procedimientos de inscripción en el INTECAP, las oportunidades laborales fuera de la Ciudad de Guatemala, y lo que deben esperar los migrantes retornados al llegar al Centro de Atención y Registro (CAR), entre otros temas18. Canales de comunicación abiertos e intercambios regulares de información entre el Instituto Guatemalteco de Migración y los consulados podrían enriquecer y traer una mayor consistencia a la provisión de información consular, y permitir que estos notifiquen a los familiares en Estados Unidos cuando los retornados hayan llegado a Guatemala.
Acceso a información y confianza en los actores no estatales
A pesar de la ampliación del alcance de los servicios consulares, muchos inmigrantes guatemaltecos en Estados Unidos dependen de un mosaico de organizaciones no gubernamentales e individuos, antes que de los consulados u otras instituciones oficiales19. En los grupos focales, muchos retornados recordaron haber recibido información sobre sus derechos por parte de organizaciones de asistencia jurídica, y apoyo emocional e información sobre los programas de reintegración en Guatemala por parte de otros inmigrantes o de organizaciones religiosas o comunitarias20. La encuesta gubernamental mencionada en la Sección 2, no indaga sobre el conocimiento que tenían los retornados de los programas de reintegración antes de ser deportados, ni sobre la información que pudieron haber recibido en los consulados—datos que serían útiles para identificar los vacíos de información.
Esta tendencia a buscar y recibir apoyo en entidades no gubernamentales obedece, en parte, a los malentendidos que existen en la comunidad sobre a quién puede ayudar el consulado –por ejemplo, la creencia de que solo atienden a inmigrantes con estatus legal. En casos más extremos, algunos migrantes retornados que participaron en los grupos focales reportaron creer que los consulados colaboran con las agencias de control migratorio de Estados Unidos21. Estas percepciones erróneas dificultan el alcance consular22. Por ello, las colaboraciones con organizaciones de confianza pueden permitir a los consulados llegar de manera más efectiva a los guatemaltecos que necesiten apoyo.
Las barreras lingüísticas pueden exacerbar los retos para difundir información veraz. Los representantes consulares describieron dificultades para proveer información y servicios en lenguas indígenas23. Este problema es particularmente relevante en Estados como California y Florida, donde residen un gran número de inmigrantes guatemaltecos indígenas, y a la luz de los datos que muestran que en 2025 hubo más retornados que se identificaron con las comunidades lingüísticas indígenas que en 2024 (véase la Sección 2). Abordar estas barreras lingüísticas podría constituir un paso importante para garantizar que todos los inmigrantes guatemaltecos que lo necesiten tengan acceso a la información durante esta fase crítica del pre-retorno.
Limitaciones y obstáculos en los contextos de detención
Las barreras procedimentales limitan la capacidad de los consulados para asistir a los guatemaltecos detenidos. A diferencia de otros países y jurisdicciones, los consulados guatemaltecos no reciben notificaciones obligatorias de las autoridades de inmigración de Estados Unidos cuando los nacionales guatemaltecos son detenidos24. En su lugar, el personal consular describió depender de su propio alcance y de sus propias relaciones con las oficinas locales de inmigración —con distintos grados de éxito— para identificar y rastrear la ubicación de los inmigrantes guatemaltecos detenidos25. En algunos casos, los representantes consulares reportaron haber triangulado información con la embajada guatemalteca en Washington D. C. y con la sede principal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos con este propósito. La situación se complica más cuando los inmigrantes son trasladados con frecuencia de un centro de detención a otro; incluso cuando los consulados conocen su paradero, suelen carecer de personal suficiente para visitar los centros con la frecuencia necesaria. El acceso consular también varía entre centros de detención dado que no existe obligación legal de compartir información sobre los detenidos; en algunos centros, las autoridades de EE. UU proporcionan a los funcionarios consulares una lista completa de los detenidos guatemaltecos, mientras que en otros solo comparten la información de los detenidos que de manera individual buscan atención consular26.
Estos problemas procedimentales, combinados con la baja confianza de los inmigrantes guatemaltecos en sus representantes consulares, limitan el conocimiento de los servicios consulares disponibles, así como su interés en solicitarlos. Muchos migrantes retornados señalaron en los grupos focales que evitaron o se negaron a recibir atención consular porque creían que no les sería útil o que incluso podría empeorar su situación; otros no pudieron recordar cómo buscar asistencia debido al estrés que vivían en el momento de su detención27. Estos hallazgos sugieren que fortalecer el alcance consular y la capacidad de respuesta de los consulados, además de mejorar el nivel de confianza de las comunidades de inmigrantes en la red consular, podría contribuir a ampliar el acceso a la asistencia consular, y a incrementar la demanda de estos servicios.
B. La recepción: un paso hacia la reintegración a largo plazo
Cuando los retornados llegan a Guatemala, la recepción constituye un punto de transición fundamental entre el retorno y la reintegración a largo plazo. La centralización de servicios e información que representa el CAR es un esfuerzo importante para reducir las barreras administrativas al momento de la llegada. Por ejemplo, los migrantes retornados que necesiten vivienda pueden obtener información sobre el Fondo para la Vivienda, que subsidia la compra, construcción o mejora de viviendas. Además, el fondo prioriza las solicitudes de los retornados28.
A medida que los perfiles de los retornados evolucionan, la reciente implementación por parte del Instituto Guatemalteco de Migración de una encuesta voluntaria integral en el CAR y en centros de atención telefónica —para migrantes retornados que no llegan a Ciudad de Guatemala o que buscan apoyo una vez asentados en sus comunidades— representa un paso positivo hacia una compresión más profunda de sus necesidades y de los programas requeridos para una reintegración exitosa.
Retos emocionales y psicológicos
Los retornados suelen llegar con un malestar emocional significativo que se manifiesta de manera distinta según el tiempo de residencia en el exterior y las circunstancias de su retorno. En los grupos focales, quienes habían vivido en el exterior por períodos más prolongados describieron experimentar tristeza por diversas razones: haber dejado atrás a su familia y sus pertenencias, no haber alcanzado sus metas —entre ellas, la movilidad social de sus familias— y haber retornado ‘con las manos vacías y con deudas’29. Estas afirmaciones coinciden con los hallazgos del análisis de los datos de la encuesta de retornados —que la mayoría de los retornados entre enero y septiembre de 2025 retornaban a Guatemala solos y habían dejado atrás a su familia en Estados Unidos (véase la Sección 2.D). Además, algunos retornados en los grupos focales reportaron haber sufrido violencia y abuso durante su trayectoria migratoria y en su regreso30.
Parece existir una desconexión entre la necesidad de servicios de apoyo psicosocial por parte de los migrantes retornados y la disposición a buscarlos. Al llegar al CAR, los encuestados —particularmente los hombres— reportaron una baja demanda de apoyo psicosocial, mientras que los participantes de los grupos focales expresaron que ese tipo de apoyo es necesario para reintegrarse en la sociedad guatemalteca31. Esta diferencia puede darse, al menos en parte, porque las respuestas de la encuesta fueron recolectadas en el momento de la llegada al país, cuando los retornados posiblemente estaban concentrados en necesidades urgentes (como encontrar vivienda o contactar a sus seres queridos), en tanto que los participantes de los grupos focales llevaban más tiempo en Guatemala y habían tenido oportunidad para reflexionar sobre todas sus necesidades. Además, la poca familiaridad con el CAR, así como su contexto institucional, junto con la modalidad de evaluación mediante encuesta y el estigma social asociado a los problemas de salud mental, pueden haber desincentivado a los retornados —especialmente a los hombres— a revelar sus problemas psicosociales32.
Vulnerabilidad económica
La inseguridad económica es el reto más urgente para muchos migrantes retornados y puede tener repercusiones en otras dimensiones de la reintegración. Muchos participantes de los grupos focales señalaron que dejaron hogares, pertenencias y otros bienes en Estados Unidos, y que llegaron a Guatemala con deudas derivadas de su viaje inicial al exterior, lo que limitó su capacidad para rehacer sus vidas33. Otros perdieron ítems personales durante el viaje de retorno, tales como documentos de identificación, dinero en efectivo y celulares, lo que dificultó contactar a sus familias al llegar34. Una vez en sus comunidades, muchos retornados reportaron que sus ahorros eran insuficientes para cubrir los gastos cotidianos y saldar sus deudas migratorias, lo que los llevó a contraer deudas adicionales con familiares o miembros de la comunidad.
"La inseguridad económica es el reto más urgente para muchos migrantes retornados y puede tener repercusiones en otras dimensiones de la reintegración."
Esta carga financiera también afectó el acceso estable a la vivienda. En entrevistas, actores del Gobierno y de la comunidad describieron que los retornados tuvieron que vender sus viviendas y utilizarlas como garantía para obtener préstamos para financiar sus viajes a Estados Unidos o México35. Quienes habían pasado más años en el exterior tenían una mayor probabilidad de haber saldado sus deudas y, en algunos casos, de haber construido una vivienda en Guatemala; en cambio, quienes estuvieron fuera por periodos cortos de tiempo, con frecuencia necesitaban rentar una vivienda al retornar36. Sin embargo, muchos retornados no podían costear el alquiler. Algunos reportaron depender de sus familiares para alojamiento o apoyo financiero, aunque en ciertos casos algunos no tenían familia en el país o esta también enfrentaba dificultades económicas. Si bien el apoyo familiar cumple un rol estabilizador, también puede generar sentimientos de culpa, dependencia y estrés37.
Acceso a redes de apoyo
A pesar de los esfuerzos del gobierno guatemalteco por centralizar la provisión de información sobre apoyos para la reintegración en los centros de recepción y en el CAR, algunos actores señalaron que dicha información puede estar incompleta, fragmentada y entregada con prisa38. La desorientación y la carga psicosocial derivada del proceso de deportación, sumadas a la atención de los retornados enfocada en satisfacer sus necesidades urgentes (tales como contactar a su familia, encontrar vivienda), pueden dificultar la asimilación de información relacionada con apoyos de reintegración a largo plazo; una tendencia que se observó en las entrevistas con actores del sector privado que ofrecen asistencia para preparar hojas de vida y explorar oportunidades laborales en el CAR39.
Por lo tanto, es importante que los retornados tengan acceso a estos apoyos más allá de los servicios disponibles en el momento de la llegada a los centros de recepción y al CAR. Alrededor del 90 por ciento de los retornados encuestados entre enero y septiembre de 2025 indicaron que podían recibir apoyo general de sus familias, pero una proporción significativamente menor —el 29 por ciento— dijo lo mismo sobre la comunidad en general40. Si bien las razones pueden variar, los comentarios de los participantes de los grupos focales sugieren que algunos temen ser juzgados o consideran que sus comunidades cuentan con pocos recursos para ayudarlos41. Esto pone de relieve el valor de los programas de reintegración que involucran a las comunidades de destino. Proveer servicios de recepción complementarios a nivel local —una vez que los migrantes retornados estén más asentados— puede mejorar tanto la participación en los programas como sus resultados. El seguimiento mediante oficinas en las comunidades, centros de empleo municipales o trabajadores sociales, puede ayudar a acortar la brecha entre la recepción inicial y la reintegración a largo plazo42.
Vacíos en las ayudas para los migrantes retornados que regresan de forma voluntaria
Cabe destacar que los guatemaltecos que retornan voluntariamente desde Estados Unidos o México pueden tener menor conocimiento de los servicios y ayudas disponibles para ellos. Por lo general, aquellos que regresan en vuelos comerciales o por fronteras terrestres no pasan por el CAR y, por tanto, pueden no recibir información sobre estos servicios ni quedar registrados en los sistemas administrativos. Los voluntarios retornados pueden recibir información sobre los servicios disponibles llamando a centros de atención telefónica, aunque no es claro cuántos lo hacen efectivamente. Por ello, el Gobierno dispone de escasos mecanismos para identificar y vincular proactivamente, a los retornados voluntarios una vez asentados en sus comunidades. Dado que el marco de recepción del país fue diseñado principalmente en torno al retorno forzoso, este vacío puede ampliarse si el retorno voluntario se vuelve más frecuente.
C. Reintegración: construyendo vidas después del retorno
La reintegración es un proceso a largo plazo que se extiende por varios años después de que los individuos regresan a Guatemala. Algunos retornados, particularmente aquellos que vivieron en el exterior por largos períodos de tiempo, pueden regresar a comunidades que no reconocen, con vínculos sociales débiles, un conocimiento limitado de las dinámicas del mercado laboral local y un escaso sentido de pertenencia. A medida que más guatemaltecos retornan tras haber construido sus vidas en otros países, las políticas de reintegración deberán responder al reto de ayudarles a encontrar su lugar y a reconectarse con las comunidades.
A lo largo de 2025, el gobierno guatemalteco amplió su respuesta institucional en materia de reintegración, movilizando múltiples agendas para ampliar sus programas e incrementar su presencia más allá de la Ciudad de Guatemala. Entre los pasos más destacados se encuentran la creación de la Unidad de Atención a las Personas Migrantes Retornadas, promovida por el Ministerio de Trabajo, que ofrece servicios de empleabilidad, y, por otro lado, el fortalecimiento de los centros de empleo de ventanilla única, que, para enero de 2026, operaban en más de 80 municipios43. Adicionalmente, el Banco de los Trabajadores lanzó el programa Guatemaltecos Hechos de Valor, que les ofrece soluciones financieras a medida para los migrantes retornados y herramientas para su reintegración al trabajo44.
En los grupos focales, los retornados destacaron en particular que el proceso de reposición del Documento Personal de Identificación (DPI) tras su llegada a las comunidades fue rápido y eficiente45. Para reducir las barreras de costo en este proceso, el Registro Nacional de las Personas exime el pago del servicio a quienes fueron deportados por vía aérea46. Otros señalaron haberse enterado de los programas disponibles a través de llamadas de proveedores de servicios gubernamentales, lo cual describieron como una señal de apoyo institucional. Quienes accedieron a los cursos de capacitación del INTECAP también reportaron un efecto positivo, indicando haber mejorado sus perspectivas de empleo o su capacidad para iniciar pequeños negocios47.
Vacíos en la información y alcance desigual
Al mismo tiempo, el escaso conocimiento sobre qué programas de reintegración existen y cómo acceder a ellos es una barrera reconocida para su adopción y su efectividad48. Los retornados, suelen conocer los servicios de reintegración a través de redes informales y no mediante la difusión del Gobierno, lo que puede proporcionar la circulación de información obsoleta o imprecisa, particularmente a medida que los servicios gubernamentales evolucionan y el panorama del financiamiento internacional cambia49. Por ejemplo, algunos participantes de los grupos focales conocían la existencia de ciertas oportunidades, pero pensaban que solo se podía acceder a ellas en Ciudad de Guatemala, lo que refleja una falta de información adecuada sobre los servicios (aunque más limitada) disponibles en las comunidades semiurbanas y rurales50.
Estos vacíos afectan de manera desproporcionada a migrantes retornados con menos recursos, con acceso limitado a herramientas digitales y a quienes hablan lenguas indígenas—grupos cada vez más representados, especialmente los provenientes de departamentos rurales y del altiplano occidental. La expansión de los centros de empleo de ventanilla única del Ministerio de Trabajo hacia más municipios, y la creación de oficinas migratorias regionales del Instituto Guatemalteco de Migración para brindar servicios a nivel local son pasos positivos para fortalecer la asistencia para la reintegración fuera de las áreas urbanas, especialmente si estos van acompañados de un plan de difusión extenso51.
Barreras geográficas
Mas allá del hecho de que los servicios de reintegración sean más accesibles en algunas comunidades que en otras, la geografía puede incidir de múltiples maneras en la reintegración. En las áreas rurales o semiurbanas de las que son originarios muchos de los migrantes retornados, las oportunidades de empleo formal son limitadas, particularmente en sectores como la construcción, los servicios y los oficios especializados en los que algunos ganaron experiencia durante su estadía en el exterior. Como resultado, la reintegración suele implicar disyuntivas difíciles entre reestablecerse en la comunidad de origen —donde los retornados pueden contar con redes de apoyo—o trasladarse a los centros urbanos del país donde hay más oportunidades laborales.
Los entrevistados del sector privado señalaron también que, si bien las empresas guatemaltecas han empezado a publicar vacantes de empleo en OportuGuate (una plataforma web del Gobierno para retornados en búsqueda de oportunidades laborales), el número de retornados que aplica a las vacantes disponibles es insuficiente52. Este patrón se observa también en otros servicios del Gobierno; los bajos niveles de interacción pueden reflejar un conocimiento limitado de la plataforma y barreras prácticas, y como que los empleos estén lejos del lugar de residencia de los retornados o requieren competencias que estos no poseen53. En los grupos focales, los representantes del sector privado enfatizaron la necesidad de ampliar las oportunidades laborales más allá de la Ciudad de Guatemala, a fin de evitar sobresaturar el mercado laboral del área metropolitana, llegar a los migrantes retornados más cerca de donde se encuentran y fomentar el desarrollo económico de las áreas menos urbanizadas54.
Obstáculos similares pueden limitar el acceso de los retornados a oportunidades laborales. Los cursos del INTECAP varían según la sede y no todos los centros ofrecen el mismo portafolio de programas. Esto implica que un migrante retornado puede necesitar trasladarse a otro centro para acceder al curso de su interés, asumiendo que cuenta con el tiempo y los recursos para hacerlo55. El INTECAP ofrece becas que cubren la matrícula, los costos del programa y los útiles escolares para ayudar a enfrentar este reto. Sin embargo, se reportan vacíos en el conocimiento de estos subsidios entre el personal y los participantes en algunos centros de capacitación, lo que genera un acceso desigual y casos en los que las becas no cubren todos los materiales necesarios56. Para enero de 2026, la OIM colaboraba con el INTECAP para ofrecer subsidios de transporte y alimentos que no estaban incluidos en las becas del INTECAP, con el objetivo de mejorar las tasas de retención. Un enfoque complementario puede observarse en la plataforma GuateAprende, parte del programa Guatemaltecos Hechos de Valor, que ofrece más de 90 cursos técnicos y especializados, así como certificaciones gratuitas57. Estas iniciativas pueden contribuir a reducir las barreras propias de la modalidad presencial, pero la brecha digital —más pronunciada en las zonas rurales— puede limitar el acceso a los cursos en línea para algunos migrantes retornados.
Confianza institucional y modelos de ejecución de programas
Al igual que en las fases de pre-retorno y recepción, la confianza fue un factor determinante en el involucramiento de los retornados con los programas y servicios durante la fase de reintegración. Los participantes de los grupos focales expresaron de manera consistente mayor confianza en las organizaciones internacionales y no gubernamentales que en las instituciones del Gobierno58. Los retornados reportaron preferir los programas y servicios de estas organizaciones por percibirlos como más completos, con mayor continuidad y más individualizados —en términos de seguimientos y apoyo sicosocial— que las ayudas gubernamentales. Por ejemplo, los retornados expresaron satisfacción con los programas de Swisscontact y del Consejo Noruego para Refugiados, debido a su oferta integrada que abarca desde la capacitación en emprendimiento y la certificación empresarial, hasta la financiación inicial59.
Las agencias del Gobierno se enfrentan a los retos de ofrecer niveles equivalentes de apoyo individualizado. La limitada capacidad institucional, el alto volumen de casos, la escasa presencia de personal fuera de Ciudad de Guatemala y la dificultad de mantener contacto con los migrantes retornados a medida que estos se desplazan dentro del país, son todos factores que dificultan un seguimiento consistente60. Los retrasos en los seguimientos o la comunicación fragmentada pueden erosionar la confianza de los retornados, en particular entre quienes ya son escépticos de las instituciones.
Expectativas laborales, presiones y discrepancias entre la oferta y la demanda de habilidades
Existen tensiones entre las expectativas de los empleadores y las habilidades de los migrantes retornados. Cuando el control migratorio estadounidense orientó su atención hacia las deportaciones desde el interior del país, algunos actores del sector privado anticiparon que los guatemaltecos con más años de residencia en los Estados Unidos retornarían con altos nivel de inglés y con competencias informáticas, por lo que querían reclutarlos a través del CAR para empleos en sectores de alta demanda como los centros de atención telefónica61. Sin embargo, esto no fue el perfil predominante en 2025 (véase las Secciones 2.B. y 2.D.). En cambio, muchos trajeron conocimiento especializado en campos como el paisajismo, la agricultura y la construcción. Aún está por verse en qué medida las competencias de los retornados serán complementarias a las de los trabajadores locales o competirán con ellas, y cuánto pueden contribuir a cubrir vacantes en sectores con alta demanda laboral.
En los grupos focales, los migrantes retornados expresaron su interés en aplicar en Guatemala las habilidades adquiridas en el exterior (tales como técnicas de construcción), pero señalaron que su experiencia laboral en el extranjero debía ser validada, por lo general, mediante certificaciones y programas de capacitación del INTECAP62. Si bien algunos mostraron interés en estos programas, la inversión de tiempo que requieren —los cursos introductorios promedian 80 horas de capacitación, mientras que los cursos técnicos requieren entre 250 y 2,500 horas— representa un alto costo de oportunidad, y muchos retornados prefieren incorporarse al mercado laboral de inmediato antes que matricularse en estos cursos o completarlos63. A diferencia de los empleos relativamente flexibles que tenían en Estados Unidos (que generalmente no exigían credenciales ni certificaciones), los empleadores guatemaltecos en sectores como la construcción, la agricultura y la gastronomía sí suelen requerirlas para ocupaciones similares, lo que llevó a muchos participantes a sentir que su experiencia laboral no sería reconocida64.
Conscientes de estas barreras, algunos actores del sector privado expresaron en entrevistas su disposición a colaborar con el Gobierno para agilizar el reclutamiento y los procesos de validación de competencias, lo que potencialmente permitiría mayor flexibilidad en la documentación de la experiencia laboral previa de los retornados65. CentraRSE, una organización sin ánimo de lucro y liderada por el sector privado, lanzó la iniciativa Grupo Empresarial para la Inclusión Laboral de Migrantes en Guatemala, con el objetivo de capacitar ejecutivos y líderes de recursos humanos en prácticas de contratación sensibles al perfil de los migrantes retornados66. Otra oportunidad para mejorar la inclusión en el mercado laboral consiste en que el Gobierno trabaje más estrechamente con las pequeñas y medianas empresas, que suelen ser más flexibles para adaptar sus procesos de reclutamiento y que emplean colectivamente a alrededor del 80 por ciento de los trabajadores en el país67. No obstante, algunos representantes del sector privado expresaron preocupación por invertir en la contratación de quienes podrían volver a emigrar, lo que genera un círculo difícil de romper: los retornados necesitan empleo estable para reducir la presión migratoria, pero los empleadores dudan en contratarlos y capacitarlos precisamente por temor a que emigren nuevamente68.
Retos de la fuerza laboral
Además de sus competencias, el tiempo de residencia en el exterior también puede incidir en las expectativas laborales de los retornados. En los grupos focales, los participantes enfatizaron la necesidad de empleos bien remunerados y compararon los salarios de trabajos similares en Estados Unidos y Guatemala, señalando que los empleos físicamente exigentes, como la tala, resultan rentables en Estados Unidos, donde se estima que en 2025 se ganaba alrededor de 58 USD al día, pero no en Guatemala, donde los trabajadores ganaban aproximadamente 13 USD al día69. Las oportunidades laborales se vieron aún más limitadas debido a la reticencia de los empleadores a contratar retornados por razones relacionadas con la certificación y el temor a la remigración, como se señaló anteriormente, y en algunos casos debido a la discriminación, dado que algunos empleadores asocian la deportación con la criminalidad70. Iniciativas como los cursos de capacitación dirigidos por el Grupo Empresarial para la Inclusión Laboral de Migrantes de CentraRSE pueden contribuir a combatir la desinformación y a reducir la discriminación.
Ante este conjunto de retos, muchos retornados describieron sentirse impulsados a emprender como vía para generar ingresos y aplicar las habilidades especializadas adquiridas en el exterior71. Sin embargo, la pérdida de bienes en Estados Unidos, la acumulación de deudas y el capital limitado, construyeron barreras significativas para alcanzar sus metas de emprendimiento. Algunos reportaron dificultades para acceder a crédito formal y recurrieron a préstamos con altos intereses con conocidos o casas de empeño72. Existe, por tanto, una demanda de programas y servicios que contribuyan a superar estos obstáculos, como los préstamos que brinda el Banco de los Trabajadores, los cuales cuentan con planes de pago personalizados y están disponibles para migrantes retornados con un plan de negocio y para guatemaltecos en Estados Unidos que busquen invertir y construir capital antes de su retorno73.
4. Conclusiones y consideraciones para las políticas
El gobierno guatemalteco ha adoptado medidas deliberadas en los últimos años para fortalecer sus servicios de recepción y reintegración para los guatemaltecos retornados de manera forzosa, lo que culminó con el lanzamiento del Plan Retorno al Hogar en 2025. En comparación con marcos anteriores, este refleja un enfoque más proactivo en materia de gobernanza del retorno y la reintegración, hace hincapié en la coordinación y la intervención temprana, y busca anticiparse a los cambios en los patrones migratorios. En la práctica, el plan ha consolidado los servicios inmediatos brindados por el Gobierno y organizaciones socias en los centros de recepción, y ha ofrecido mecanismos de referencia hacia apoyos adicionales en las comunidades donde los migrantes retornados se asientan.
Los datos de la encuesta, las entrevistas y los hallazgos de los grupos focales analizados en este informe no deben interpretarse como una evaluación de la efectividad del Plan Retorno al Hogar, dado que fueron recolectados en paralelo con la implementación del plan. Sin embargo, los hallazgos de este estudio sí refuerzan el valor de un enfoque integrado, como el adoptado en el plan, para apoyar a los retornados guatemaltecos. Los elementos clave de dicho enfoque podrían incluir una orientación rápida y precisa antes del retorno, una asistencia que cubra las necesidades inmediatas a la llegada, y apoyos localizados y a largo plazo de reintegración a medida que los retornados se reconectan con sus comunidades guatemaltecas y aplican sus habilidades. Estos hallazgos también subrayan la importancia de programas de retorno y reintegración que consideren los distintos perfiles socioeconómicos y las necesidades de los retornados, incluyendo a aquellos que vivieron en Estados Unidos por largos períodos de tiempo, a los que tienen redes de apoyo menos sólidas en Guatemala y a los que tienen expectativas laborales más altas. Por ejemplo, quienes han pasado más tiempo en Estados Unidos y mantienen lazos familiares allá pueden tener necesidades diferenciadas previas a la salida —como asistencia para la reunificación familiar y la administración de bienes— y beneficiarse de apoyos distintos tras la llegada, como obtener reconocimiento de su experiencia laboral en el exterior.
El gobierno de Guatemala tiene la oportunidad de fortalecer aún más el Plan de Retorno al Hogar recalibrando los roles institucionales, los mecanismos de coordinación y las herramientas de política, sin perder de vista sus objetivos de anticiparse a los cambios en los patrones migratorios. Entre las oportunidades más importantes en el 2026 y años posteriores se encuentran:
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Fortalecer la coordinación gubernamental e institucional. A medida que los perfiles de los migrantes retornados varían (con algunos requiriendo de servicios más intensivos), la coordinación entre instituciones será tan importante como la cobertura de los programas. Guatemala ha avanzado de manera significativa en la centralización de servicios e información en el momento de las llegadas, mediante el fortalecimiento de la coordinación interinstitucional a través de la Autoridad Migratoria Nacional, la implementación del Plan Retorno al Hogar y el establecimiento del Centro de Atención y Registro (CAR) en la Ciudad de Guatemala. A medida que las dinámicas del retorno evolucionan, estos esfuerzos de coordinación podrían reforzarse para garantizar que los servicios de pre-retorno, recepción y reintegración funcionen como un sistema de apoyo integrado en lugar de etapas vagamente relacionadas entre sí.
Se requiere una coordinación más sistemática entre las instituciones de trabajo, bienestar social, finanzas públicas, desarrollo regional y asuntos exteriores para incorporar la reintegración no solo en las discusiones sobre políticas migratorias, sino también en la provisión de servicios y la asignación de recursos en las comunidades de retorno. Esto podría lograrse, por ejemplo, asegurando que la Autoridad Migratoria Nacional sirva como articulador entre ministerios y agencias cuya labor incide en los resultados a largo plazo de la reintegración. Una mayor coordinación operativa entre los consulados, el Instituto Guatemalteco de Migración, las instituciones de empleo y las autoridades subnacionales contribuiría también a garantizar que la información proporcionada a los guatemaltecos antes de su llegada sea consistente con los servicios y las oportunidades disponibles en sus comunidades de destino.
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Utilizar datos y mejorar su recolección para facilitar una respuesta coordinada de todo el Gobierno. La recolección de información sobre los migrantes retornados guatemaltecos a través del registro y de encuestas voluntarias —las fuentes de los datos que este estudio analizó— es un primer paso importante hacia la formulación de políticas basadas en la evidencia. A medida que los perfiles de los retornados evolucionan, estas herramientas de recolección de datos podrían trascender la descripción de quiénes retornan para conectar la gobernanza migratoria con las políticas de bienestar social, trabajo y desarrollo regional. Mejorar la interoperabilidad entre los sistemas de registro migratorio y las redes de protección social, por ejemplo, podría facilitar que los migrantes retornados identifiquen tempranamente servicios de apoyo laboral, capacitación, vivienda o la asistencia psicosocial. Fortalecer el flujo de datos entre autoridades nacionales y subnacionales —con las salvaguardas pertinentes— podría ayudar a estas últimas a anticipar las presiones derivadas del retorno y adaptar las provisiones de servicios en consecuencia.
Mejorar la calidad y la granularidad de los datos es igualmente importante. Los instrumentos actuales de recolección de datos capturan información detallada sobre las características socioeconómicas, pero no incluyen preguntas que permitan al Gobierno a mejorar su compresión de las necesidades a corto y largo plazo de los migrantes retornados (como sus experiencias durante el proceso de deportación o su conocimiento sobre los servicios de reintegración disponibles). Otra oportunidad que existe para mejorar la recolección de datos, así como su uso, consiste en mapear la demanda laboral a nivel local por industria y ajustar en consecuencia los servicios de empleo y capacitación. Finalmente, Guatemala podría explorar mecanismos para iniciar el registro y la evaluación de necesidades antes de que el retorno ocurra, construyendo sobre los sistemas de registro existentes e involucrando a los consulados, o intermediarios de confianza, en los países de destino. Iniciar este proceso previo a la deportación o al retorno voluntario podría reducir los vacíos de información a la llegada, mejorar la continuidad de las ayudas y fortalecer la orientación proactiva del Plan Retorno al Hogar.
- Fortalecer la confianza y el impacto de los programas mediante colaboraciones. La evidencia recogida en entrevistas y grupos focales indica que muchos de los migrantes guatemaltecos confían más en las organizaciones comunitarias, religiosas y no gubernamentales que en las instituciones del Gobierno, particularmente durante períodos de estrés e incertidumbre. Por lo tanto, construir servicios confiables y de alto impacto no es únicamente una cuestión de fortalecer la infraestructura pública, sino también de trabajar con intermediarios de confianza. El gobierno guatemalteco podría fortalecer sus alianzas estratégicas con organizaciones que ya actúan como primer punto de contacto cuando los migrantes están en el exterior o cuando recién llegan, incluidos proveedores de asistencia jurídica, grupos religiosos y organizaciones comunitarias. En Guatemala, por ejemplo, las ONG suelen ofrecer formas de asistencia que complementan los servicios públicos, tales como el seguimiento de casos, los servicios de salud mental y los programas a largo plazo.
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Reforzar la colaboración con el sector privado y las economías locales. El gobierno guatemalteco ha adoptado medidas importantes para involucrar al sector privado en los esfuerzos de reintegración y retorno, entre ellas iniciativas de vinculación laboral, colaboraciones con empleadores en el CAR, y alianzas con asociaciones empresariales orientadas a reducir las barreras de contratación de migrantes retornados. A medida que los perfiles de los retornados evolucionan y más personas con trayectorias laborales más largas en el exterior llegan a Guatemala, estas colaboraciones ofrecen una base sólida sobre la cual seguir construyendo.
Al mismo tiempo, la reintegración en el mercado laboral podría beneficiarse de una vinculación más estrecha con las estrategias de inversión y productividad. Sin medidas paralelas orientadas a dinamizar la actividad económica, el aumento de la oferta de mano de obra corre el riesgo de intensificar la competencia en un mercado relativamente estático. Por lo tanto, un paso siguiente podría consistir en alinear las políticas de reintegración con los proyectos de infraestructura, planes de inversión sectorial y e iniciativas de desarrollo de cadenas de valor capaces de generar nuevos empleos; particularmente en regiones de alto retorno. Más allá del mercado doméstico, las habilidades de los retornados, su experiencia laboral y sus redes en el exterior, presentan oportunidades para vincular la reintegración con sectores orientados a la exportación, cadenas de valor globales e inversiones vinculadas a la diáspora. La introducción de iniciativas piloto para probar diferentes modelos podría ayudar a identificar caminos que conviertan la migración de retorno en un motor de productividad, competitividad y desarrollo a largo plazo.
- Incorporar el retorno y la reintegración en las estrategias macroeconómicas nacionales y de desarrollo. A medida que evolucionan las dinámicas del retorno, las políticas de retorno y de reintegración se articulan cada vez más con consideraciones macroeconómicas y de desarrollo más amplias. Anteriormente, muchos migrantes retornados contribuían al consumo de los hogares y a las economías locales en Guatemala mediante remesas, particularmente en regiones como el altiplano occidental. Un retorno sostenido podría tener implicaciones para la estabilidad económica y para la desigualdad regional y entre hogares en Guatemala. Integrar la gobernanza migratoria en la planeación nacional del desarrollo —junto con iniciativas de movilidad laboral, estrategias de desarrollo local y provisión de servicios públicos— ayudaría a Guatemala a anticipar mejor las presiones emergentes, alinear los recursos y garantizar que las consideraciones del retorno y la reintegración se inscriban en una estrategia más amplia en aras de un desarrollo inclusivo.
Apoyar a los nacionales retornados para que se reincorporen a las comunidades locales es un proceso complejo y, con frecuencia, no lineal. Aprovechando el impulso del Plan Retorno al Hogar como base, Guatemala tiene la oportunidad de posicionarse como referente para otros países de la región. En última instancia, el éxito de los esfuerzos por modernizar el sistema de recepción y reintegración dependerá de la capacidad del Gobierno para inscribir el plan en una agenda política y social más amplia: una que reconozca a los migrantes retornados como parte del presente y el futuro de Guatemala.
"En última instancia, el éxito de los esfuerzos por modernizar el sistema de recepción y reintegración dependerá de la capacidad del Gobierno para inscribir el plan en una agenda política y social más amplia: una que reconozca a los migrantes retornados como parte del presente y el futuro de Guatemala."
Agradecimientos
Este informe y el estudio de métodos mixtos del que se deriva fueron posibles gracias al apoyo de la Oficina de Guatemala de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Los datos de la encuesta a retornados utilizados en este estudio fueron generosamente proporcionados por el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM).
Los autores agradecen la asistencia brindada por la OIM Guatemala durante el estudio. Agradecen al equipo de investigación de la OIM que llevó a cabo decenas de entrevistas con actores clave, así como veinte grupos focales con retornados guatemaltecos. Los autores también expresan su gratitud por los valiosos comentarios de colegas de la OIM en las oficinas de Estados Unidos y Guatemala, los cuales enriquecieron este informe. Asimismo, los autores agradecen a los numerosos entrevistadas y participantes de los grupos focales, tanto en Guatemala como en Estados Unidos, por compartir su tiempo y perspectivas, que fueron fundamentales para esta investigación.
Finalmente, los autores agradecen a sus colegas del Migration Policy Institute (MPI): a Oscar Rosales Krumdieck, por su invaluable asistencia en la investigación; a Andrew Selee, por su orientación estratégica; a Lauren Shaw, por la cuidadosa edición del informe; y a Michelle Mittlestadt, por liderar su difusión y comunicación. También agradecen a Juan Sebastián Brizneda Henao por la traducción del informe al español.
El MPI es un grupo de expertos independiente y apartidista dedicado a mejorar las políticas públicas de inmigración e integración a través de investigaciones y análisis autorizados, oportunidades de aprendizaje y diálogo, así como a desarrollar nuevas ideas para abordar cuestiones políticas complejas. El MPI se adhiere al más alto nivel de rigor e integridad en su trabajo. Los análisis, recomendaciones e ideas de políticas públicas presentadas por el MPI están determinados únicamente por sus investigadores.
La OIM está comprometida con el principio de que una migración humana y ordenada beneficia a los migrantes y a la sociedad. Como organización intergubernamental, la OIM actúa con sus socios de la comunidad internacional para: ayudar a enfrentar los desafíos operativos de la migración; mejorar la comprensión de las cuestiones migratorias; fomentar el desarrollo social y económico a través de la migración; y defender la dignidad humana y el bienestar de los migrantes.
Las opiniones expresadas en el informe son las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de la OIM. Las designaciones empleadas y la presentación del material a lo largo del documento no implican la expresión de opinión alguna por parte de la OIM o el MPI con respecto a la condición jurídica de cualquier país, territorio, ciudad o área, o sus autoridades, o con respecto a sus fronteras o límites.
Sobre la Iniciativa de América Latina y el Caribe
La Iniciativa combina una investigación rigurosa con la colaboración directa de gobiernos, instituciones y partes interesadas para contribuir a la creación de sistemas migratorios ordenados y respetuosos con los derechos en una de las regiones migratorias más dinámicas del mundo.
Notes
- 1
Julia Gelatt, Ariel G. Ruiz Soto y James D. Bachmeier, Changing Origins, Rising Numbers: Unauthorized Immigrants in the United States (Washington, DC: Migration Policy Institute, 2025).
- 2
Tabulación de datos del Instituto Guatemalteco de (IGM) hecha por el Migration Policy Institute (MPI), “Guatemaltecos retornados año 2025,” accedido el 12 de diciembre de 2025.
- 3
Tabulación de datos del MPI sobre migrantes retornados que fueron compilados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), “Retornos,” accedido el 16 de octubre de 2025.
- 4
Análisis del MPI de los datos administrativos disponibles del IGM, “Informes Estadísticos—Base de datos 2025 & Base de datos 2024,” accedido el 7 de enero de 2026.
- 5
Estimaciones del MPI basadas en el análisis de los datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, procedentes de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS, por sus siglas en inglés) de 2019-2023 y de la Encuesta sobre Fuentes de Ingreso y Participación en Programas de Asistencia Económica (SIPP, por sus siglas en inglés) de 2023, 2022 y 2008, ponderados según las estimaciones de la población de inmigrantes no autorizados en 2023 facilitadas por Jennifer Van Hook, de la Universidad Estatal de Pensilvania.
- 6
Valerie Lacarte, “The Health Costs to Children of Stepped-Up U.S. Immigration Enforcement” (foco analítico, MPI, junio de 2025); Mitra Naseh et al., “Mental Health Implications of Family Separation Associated with Migration Policies in the United States: A Systematic Review,” Social Science & Medicine 352 (Julio de 2024).
- 7
Por ejemplo, según estimaciones del MPI basadas en el análisis de datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos procedentes de la encuesta ACS de 2019-2023 y de la SIPP de 2023, 2022 y 2008, ponderados según las estimaciones de la población de inmigrantes no autorizados en 2023 proporcionadas por Van Hook, el 19 por ciento de los inmigrantes no autorizados guatemaltecos que vivían en Estados Unidos en 2023 hablaban inglés muy bien o era su único idioma.
- 8
Fondo Monetario Internacional, “Guatemala” (Country Report No. 25/260, Washington, DC, septiembre de 2025).
- 9
Instituto Nacional de Estadística de Guatemala, Boletín estadísico (Ciudad de Guatemala: Instituto Nacional de Estadística de Guatemala, 2025), 2.
- 10
Andrew Selee, Luis Argueta, y Juan José Hurtado Paz y Paz, Migración de Huehuetenango en el Altiplano Occidental de Guatemala: Respuestas de políticas públicas y desarrollo (Washington, DC: MPI, 2022); Atahualpa Amerise, “Arquitectura de las remesas: cómo el dinero que llega de EE.UU. está transformando los pueblos y ciudades de Guatemala,” BBC News Mundo, 5 de diciembre de 2025.
- 11
De las 12,050 respuestas a la encuesta, 11,813 procedían de personas que retornaban de Estados Unidos y 237 de México. Es probable que esto se deba, al menos en parte, a que la recopilación de datos de la encuesta se llevó a cabo principalmente en la ciudad de Guatemala, donde los migrantes deportados de Estados Unidos llegan por vía aérea; la encuesta no se realizó en el centro de tramitación gubernamental de Tecún Umán, cerca de la frontera entre México y Guatemala, donde se devuelve a la mayoría de los guatemaltecos (excepto a los menores no acompañados) procedentes de México.
- 12
Ariel G. Ruiz Soto, Rodrigo Dominguez-Villegas, Luis Argueta, y Randy Capps, Sustainable Reintegration: Strategies to Support Migrants Returning to Mexico and Central America (Washington, DC: MPI, 2019).
- 13
El salario mínimo de los encuestados antes de emigrar variaba en función de cuándo salieron fuera del país. Aproximadamente el 75 por ciento de los migrantes retornados de esta muestra indicaron que habían estado en el extranjero por menos de diez años, lo que significa que emigraron después del 2015. El salario mínimo mensual más bajo de Guatemala fue de 3.347 quetzales en 2025 y de 2.201 quetzales en 2015. Ver el Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala, “Salario mínimo,” accedido el 15 de enero de 2026; Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala, “Salario mínimo año 2,015,” accedido el 15 de enero de 2026.
- 14
Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 15
Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 16
Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 17
Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
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Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 19
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 20
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025; Acacia Center for Justice, “Coalition of More than 100 Legal Organizations Denounce Government’s Termination of Unaccompanied Kids Program” (comunicado de prensa, 24 de marzo de 2025); Rachel Uranga, “Legal Help in Immigration Court Fades as Trump Administration Ramps up Arrests,” Los Angeles Times, 23 de julio de 2025.
- 21
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 22
Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 23
Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 24
Departamento de Estado de EE. UU, “Countries and Jurisdictions with Mandatory Notifications,” accedido el 25 de noviembre de 2025.
- 25
Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 26
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025; Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025. Para obtener información sobre los protocolos oficiales, cuya aplicación puede variar según el Estado y el centro, ver Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés), National Detention Standards (Washington, DC: ICE, 2025); Departamento de Estados de EE.UU, Consular Notification and Access Manual, 5th ed. (Washington, DC: Departamento de Estado de EE.UU, 2018).
- 27
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025; Entrevistas a funcionarios del gobierno de Guatemala en Estados Unidos realizadas por los autores en septiembre de 2025.
- 28
Jaylenne Zeceña, “Migrantes guatemaltecos retornados recibirán prioridad en subsidios habitacionales,” LaHora.gt, 9 de junio de 2025.
- 29
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 30
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025. Dado que estos grupos focales incluían a algunos guatemaltecos que regresaron antes de 2025 y que la encuesta del IGM no incluye preguntas sobre el trato recibido durante la detención, no es posible utilizar estas fuentes de datos para analizar cómo podrían haber cambiado las condiciones.
- 31
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025; análisis del MPI de los datos de la encuesta a migrantes retornados otorgados a los autores por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Guatemala y recopilados por el IGM entre enero y septiembre de 2025.
- 32
Maribel Gutiérrez et al., La salud mental en la población adulta salvadoreña. Un riesgo emergente en un contexto de envejecimiento poblacional y crisis de cuidado (La Libertad, El Salvador: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2024); Juan José Azurdia, “Política de salud mental en Guatemala. Análisis del ciclo de vida de una política pública,” Revista Psicólogos 15, no. 31 (2024): 16–25.
- 33
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 34
Información compartida a los autores por investigadores de la OIM en Guatemala, noviembre de 2025.
- 35
Análisis de los autores de las entrevistas realizadas por la OIM a funcionarios del gobierno local y actores clave de la comunidad en Guatemala, septiembre de 2025.
- 36
Análisis de los autores de las entrevistas realizadas por la OIM a funcionarios del gobierno local y actores clave de la comunidad en Guatemala, septiembre de 2025.
- 37
Noticias Telemundo, “Guatemala recibe a últimos deportados del año, uno dice que no recuerda nada” (video, YouTube, 30 de diciembre de 2025).
- 38
Análisis de los autores de las entrevistas realizadas por la OIM a funcionarios del gobierno local y actores clave de la comunidad en Guatemala, septiembre de 2025.
- 39
Entrevistas realizadas por los autores a representantes del sector privado guatemalteco en Guatemala y en Estados Unidos, entre septiembre y octubre de 2025; Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 40
Análisis del MPI de los datos de la encuesta a migrantes retornados otorgados a los autores por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Guatemala y recopilados por el IGM entre enero y septiembre de 2025.
- 41
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 42
Análisis de los autores de las entrevistas realizadas por la OIM a funcionarios del gobierno local y actores clave de la comunidad en Guatemala, septiembre de 2025.
- 43
Isaac Ramírez, “Mintrab crea unidad de atención a migrantes retornados,” Agencia Guatemalteca de Noticias, 7 de febrero de 2025; Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala, “MINTRAB fortalece la colaboración para el empleo y el desarrollo en Guatemala” (comunicado de prensa, 24 de octubre de 2025); Comentarios de representantes del Gobierno en un evento de alto nivel, 15 de enero de 2026.
- 44
Banco de los Trabajadores, “Bantrab lanza Guatemaltecos Hechos de Valor, un programa de atención integral para connacionales, retornados y beneficiarios de remesas” (comunicado de prensa, 17 de julio de 2025).
- 45
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 46
El Registro Nacional de las Personas de Guatemala, “DPI gratis para los migrantes retornados,” accedido el 15 de enero de 2025.
- 47
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 48
Análisis de los autores de las entrevistas realizadas por la OIM a funcionarios del gobierno local y actores clave de la comunidad en Guatemala, septiembre de 2025.
- 49
Análisis de los autores de las entrevistas realizadas por la OIM a funcionarios del gobierno local y actores clave de la comunidad en Guatemala, septiembre de 2025.
- 50
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 51
Comentarios de representantes del Gobierno en un evento de alto nivel, 15 de enero de 2026.
- 52
OportuGuate, “Empleo,” accedido el 30 de diciembre de 2025; entrevistas realizadas por el autor a representantes del sector privado guatemalteco en Guatemala y en Estados Unidos, entre septiembre y octubre de 2025.
- 53
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 54
Entrevistas realizadas por los autores a representantes del sector privado guatemalteco en Guatemala y en Estados Unidos, entre septiembre y octubre de 2025.
- 55
Información compartida a los autores por investigadores de la OIM en Guatemala, noviembre de 2025.
- 56
Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP), “Becas para retornados,” accedido el 30 de diciembre de 2025; Información compartida a los autores por investigadores de la OIM en Guatemala, noviembre de 2025.
- 57
Banco de los Trabajadores, “GuateAprende,” accedido el 15 de enero de 2025.
- 58
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
- 59
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025. Para más información sobre estos programas, ver Consejo Noruego para los Refugiados, “NRC’s Operations in North of Central America and Mexico” (ficha de datos, noviembre de 2024); Swisscontact, “Guatemala,” accedido el 15 de diciembre de 2025.
- 60
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
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Entrevistas realizadas por los autores a representantes del sector privado guatemalteco en Guatemala y en Estados Unidos, entre septiembre y octubre de 2025.
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Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
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Información compartida a los autores por investigadores de la OIM en Guatemala, noviembre de 2025.
- 64
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.; Ximena Fernández, “De migrante a profesional calificado: Certificaciones pueden abrir puertas a retornados,” Prensa Libre, 3 de abril de 2025; Ximena Fernández, “Crece desafío por insertar a migrantes retornados en el mercado laboral en Guatemala,” Prensa Libre, 26 de diciembre de 2025.
- 65
Entrevistas realizadas por los autores a representantes del sector privado guatemalteco en Guatemala y en Estados Unidos, entre septiembre y octubre de 2025.
- 66
Revista Estrategia y Negocios, “Plataforma empresarial busca integración laboral de migrantes retornados en Guatemala,” Revista Estrategia y Negocios, 3 de marzo de 2025.
- 67
Ministerio de Economía de Guatemala, Política para el Desarrollo de la MIPYME 2024-2032 (Ciudad de Guatemala: Ministerio de Economía de Guatemala, 2024); Luis Sosa, Elizabeth Ochoa y Jorge Coj, Panorama de oportunidades Guatemala (N.p.: Banco Interamericano de Desarrollo, 2023).
- 68
Entrevistas realizadas por los autores a representantes del sector privado guatemalteco en Guatemala y en Estados Unidos, entre septiembre y octubre de 2025.
- 69
Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025; Departamento del Trabajo de EE. UU., “State Minimum Wage Laws,” actualizado el 1 de enero de 2026; Ministerio de Trabajo y Previsión Social de Guatemala, “Salario Mínimo.”
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Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025. Los datos del ICE muestran que, entre principios de 2025 y septiembre de 2025, la proporción de inmigrantes detenidos con antecedentes penales se redujo considerablemente, a alrededor de un tercio.; ver Figura 2 en Ariel G. Ruiz Soto, “A New Era of Immigration Enforcement Unfolds in the U.S. Interior and at the Border under Trump 2.0” (comentario, MPI, Washington, DC, octubre de 2025). Sobre la discriminación contra los migrantes retornados, ver Ariel G. Ruiz Soto et al., Migration Narratives in Northern Central America: How Competing Stories Shape Policy and Public Opinion in Guatemala, Honduras, and El Salvador (Washington, DC: MPI, 2023).
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Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
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Análisis de los autores de las reflexiones que salieron de los grupos focales organizados por la OIM con migrantes retornados guatemaltecos adultos, agosto-septiembre de 2025.
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Banco de los Trabajadores, “Crédito Emprendedor,” accedido el 15 de enero de 2026.
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