Guatemala enfrenta nuevos y más complejos desafíos de reintegración a medida que cambian los perfiles de los migrantes retornados
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Michelle Mittelstadt
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WASHINGTON, DC — Guatemala está recibiendo una población de migrantes retornados con un perfil en evolución: personas que han pasado años, a veces décadas, construyendo sus vidas en Estados Unidos y que enfrentan un camino más difícil para restablecerse al regresar. En medio de un creciente enfoque de las autoridades estadounidenses para identificar a inmigrantes no autorizados en comunidades de Estados Unidos, el perfil de los migrantes retornados guatemaltecos ha comenzado a evolucionar. A diferencia de los migrantes retornados en años anteriores, quienes eran más propensos a ser interceptados cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, hoy en día los migrantes que regresan suelen tener muchos años de residencia en Estados Unidos y otras características que hacen que su reintegración sea más compleja.
Esto plantea interrogantes importantes para Guatemala, en particular ante el previsto aumento de las deportaciones a medida que Estados Unidos dedica recursos sin precedentes hacia el control migratorio. El Gobierno guatemalteco ha tomado medidas en los últimos años para mejorar el recibimiento y el apoyo a la reintegración de los migrantes retornados, así como también para aprovechar sus habilidades y ambiciones, lo que culminó en el lanzamiento del Plan Retorno al Hogar en febrero de 2025.
No obstante, el sistema de reintegración guatemalteco se encuentra en un punto de inflexión, tal y como lo muestra un nuevo informe del Instituto de Políticas Migratorias (MPI por sus siglas en inglés) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Las reformas específicas podrían mejorar los resultados para los migrantes retornados y para las comunidades a las que regresan, según escriben los analistas de MPI Ariel G. Ruiz Soto, María Jesús Mora y Diego Chaves-González. Estas reformas incluyen el fortalecimiento de la gobernanza y la coordinación institucional, la recopilación de datos para entender mejor las necesidades económicas de los migrantes retornados y de la población local, una mayor participación del sector privado, y la integración del retorno y la reintegración dentro de las estrategias nacionales de desarrollo y de política macroeconómica.
El informe, titulado Reconstruyendo vidas en Guatemala: Entendiendo los perfiles de los migrantes retornados y los retos para su integración, se basa en el análisis de datos administrativos, una encuesta voluntaria de más de 12,000 casos de migrantes retornados, grupos de discusión organizados por la OIM con 156 migrantes retornados adultos y decenas de entrevistas con funcionarios gubernamentales, líderes de grupos de inmigrantes y comunitarios, y actores del sector privado en Guatemala y Estados Unidos.
Más de 55,000 guatemaltecos fueron deportados a Guatemala en 2025, la gran mayoría desde Estados Unidos y un número menor desde México. En comparación con 2024, los migrantes retornados en 2025 eran en su mayoría hombres adultos (88 por ciento, frente al 73 por ciento), de mayor edad (edad media de 29 años, frente a los 26 en 2024), hablantes de lenguas indígenas como el k'iche' y el mam, y procedentes de comunidades rurales en los altiplanos occidentales de Guatemala.
Es importante destacar que también aumentó el tiempo que los migrantes retornados habían pasado en Estados Unidos antes de regresar. La proporción de quienes habían residido en Estados Unidos por menos de cinco años se redujo del 50 por ciento en enero de 2025 al 43 por ciento en septiembre, mientras que la proporción de quienes habían residido entre cinco y nueve años aumentó del 22 por ciento al 30 por ciento. Una cuarta parte de los migrantes retornados encuestados había vivido en Estados Unidos durante 10 años o más.
Aun así, muchos migrantes retornados ven su futuro en Guatemala. La mitad de los encuestados afirmó no tener interés en volver a emigrar, y entre el 31 por ciento que sí lo consideraría, el 78 por ciento señaló que se plantearía quedarse si tuviera oportunidades de empleo, y la mayoría se mostró dispuesta a trasladarse a otra parte de Guatemala por un trabajo.
Estas respuestas subrayan la importancia de garantizar una reintegración adecuada.
El Plan Retorno al Hogar de Guatemala representa un avance institucional concreto y proactivo, que incluye la coordinación de los servicios consulares en Estados Unidos y las capacidades interinstitucionales en Guatemala, según concluyeron los analistas. Dirigido por el Instituto Guatemalteco de Migración, el plan consolida servicios de más de 20 organismos gubernamentales, organizaciones internacionales y actores del sector privado en un Centro de Atención y Registro (CAR) central en la Ciudad de Guatemala y ofrece referencias para el apoyo a la reintegración a largo plazo en las comunidades de retorno.
Al mismo tiempo, tal y como demuestra el informe, siguen existiendo retos persistentes en materia de reintegración. La mayoría de los migrantes retornados llegaron a Guatemala solos, sin información sobre los servicios disponibles y con familiares que aún permanecían en Estados Unidos. Muchos de ellos también se enfrentaron a dificultades financieras inmediatas debido a las deudas contraídas durante la migración y a la pérdida de sus pertenencias, y las barreras geográficas limitaron su acceso a los servicios locales de reintegración, especialmente en las zonas rurales.
Los migrantes retornados expresaron un gran interés por el empleo formal, el emprendimiento y la certificación de las competencias adquiridas durante su trayectoria laboral en el extranjero. Sin embargo, a menudo se encontraron con incompatibilidades entre su historial laboral en Estados Unidos y el mercado laboral de Guatemala, con la reticencia de algunos empleadores a contratar a migrantes retornados y con la falta de capital para quienes deseaban crear una empresa.
“Guatemala ha sentado unas bases sólidas con el Plan Retorno al Hogar, pero, dado que la población a la que atiende está cambiando, es fundamental garantizar una reintegración efectiva para asegurar que los migrantes retornados puedan construir un futuro en el país y que maximice el valor de sus contribuciones a las comunidades locales”, afirmó Ruiz Soto. “Con las inversiones adecuadas en vías de acceso al empleo, coordinación y datos, Guatemala puede convertir este desafío en una oportunidad.”
Lea el informe aquí: www.migrationpolicy.org/research/guatemala-perfiles-migrantes-retornados.
Para una versión del informe en inglés, haga clic aquí.
Para consultar todos los estudios y análisis de MPI sobre América Latina y el Caribe, visite: www.migrationpolicy.org/programs/iniciativa-america-latina-caribe.
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